Develación Fotografía Hospicio de Huérfanos de Cartago

IMG 8265

El 19 de agosto del año 2002 el Hospicio de Huérfanos de Cartago institución centenaria que dio origen al COVAO, fue declarada Benemérita de la Patria por parte de la Asamblea Legislativa, recientemente se realizó la ceremonia de la develación de la fotografía del Hospicio y la entrega del certificado del benemeritazgo. A continuación se trascriben las palabras expresadas por el Presidente del Hospicio el Dr. Francisco Jiménez Martén:

La Asamblea Legislativa de la República de Costa Rica nos ha invitado al Acto de Develación de la fotografía del Hospicio de Huérfanos de Cartago como Institución Benemérita de la Patria, reconocimiento concedido en el año 2002, al cumplirse los 100 años del Hospicio. Con este acto solemne se cierra un ciclo que había quedado inconcluso.

El Cartago de finales del siglo XIX adolescía de recursos para proteger a los huérfanos, problema que fue entendido y atendido por doña Dolores Jiménez Zamora y por el Presbítero Joaquín Alvarado Ruiz, quienes en un acto de desprendimiento admirable, reunieron sus legados y crearon el Hospicio de Huérfanos de Cartago. Primer ejemplo de una prolongada secuencia de voluntades puestas sin reserva al servicio de una comunidad.

La Municipalidad del Cantón Central de Cartago en representación del Padre Alvarado, y la familia Jiménez, en representación de doña Dolores, asumieron la administración del Hospicio, en lo que hasta hoy día, 114 años después, representa un modelo a seguir: una Institución privada que contribuye al bienestar público y a la solución de necesidades apremiantes, en un esfuerzo conjunto con el gobierno.

En el año 1906, la Junta Administrativa del Hospicio confió la Dirección de la Institución a la Orden de Religiosos Salesianos, sin que ello significara en forma alguna descuidar el deseo de los legatarios, siempre con la mirada puesta en la formación integral de los Huérfanos, profesional y espiritual, como medio para alcanzar un trabajo digno y una vida gratificante.

Don Francisco Jiménez Oreamuno y don Arturo Volio Jiménez fueron los ejes sobre los cuales creció la criatura en los difíciles primeros años y se desarrolló durante la primera mitad del Siglo XX. Cincuenta años más tarde, por directrices de la Orden Salesiana, los religiosos dieron un paso al lado, para continuar su obra en forma independiente y, tras un difícil período de incertidumbre y transición, nació el primer Colegio Vocacional de Costa Rica, el COVAO, Colegio Vocacional de Artes y Oficios, pionero de la Educación Técnica en el país.

Una Junta Administrativa valiente y decidida, un Director estudioso y conocedor de la formación vocacional, y un Ministerio de Educación que respaldó el proceso por medio del pago de los profesores, fueron las piezas que permitieron armar la estructura de este Colegio, con la misión de resolver necesidades de jóvenes con recursos económicos limitados, pero también de proveer trabajadores calificados y técnicos a la comunidad cartaginesa y costarricense, necesitada a su vez de llenar esos vacíos con personal honesto y actualizado. Un nuevo ejemplo de colaboración de una Institución Privada con el Gobierno para el bienestar general.

Por fortuna, la visión de los legatarios, el esfuerzo de los pilares que forjaron la Institución y la voluntad consecuente e incondicional de quienes estuvieron al frente del Hospicio de Huérfanos de Cartago y COVAO, no terminó, ni disminuyó en su intensidad y compromiso. Todo lo contrario, una idea de esta naturaleza genera adeptos y favorecedores, benefactores que, al entender que las necesidades cambian pero no desaparecen, se integraron a la lucha permanente y contribuyeron con su respectivo grano de arena. Son muchos para mencionarlos, pero a todos les debemos un agradecimiento imperecedero.

La segunda mitad del siglo XX fue testigo del surgimiento y consolidación del COVAO, que se convirtió en un ícono cartaginés y en un ejemplo a seguir para Costa Rica. Se dieron coyunturas trascendentales como la aprobación de la Ley 4609 en 1970, que definió al COVAO como “Institución de Interés Nacional”.

La nobleza del Hospicio se puso de manifiesto durante la emergencia vivida con las erupciones del volcán Irazú y las inundaciones del río Reventado, al donar los terrenos para la construcción de la Urbanización Lyndon B. Johnson en La Pólvora de Cartago, que vino a solucionar la crisis habitacional de la población damnificada.

Posteriormente surgió la “sección” nocturna y más adelante el COVAO nocturno, ahora con el propósito de atender demandas de un sector poblacional hasta entonces descubierto. El 7 de mayo de 1977 se inauguraron las nuevas instalaciones del COVAO en la Finca La Pólvora, a cargo del Presidente de la República don Daniel Oduber Quirós, y se inició dentro del mayor positivismo el último cuarto de siglo, con pocos recursos, muchas expectativas, pero sobre todo, grandes responsabilidades.

Bajo la misma filosofía, en la década de los noventas, y ante el déficit de espacios de matrícula en los colegios de la Ciudad de Cartago, la Junta Administrativa del Hospicio dijo de nuevo “presente” y donó los terrenos para la construcción del Liceo Experimental Bilingüe José Figueres Ferrer, hoy un verdadero orgullo por su excelencia. Otro maravilloso ejemplo de cooperación entre una Institución Privada sin fines de lucro, y el Ministerio de Educación Pública, tras suscribir un convenio similar al existente con el COVAO.

Cuando cumplimos como Institución cien años de existencia, cumplíamos también cien años de luchas, trabajo tesonero, labor social desinteresada y formación de jóvenes para Costa Rica. La Asamblea Legislativa quiso reconocer al Hospicio de Huérfanos de Cartago con el Benemeritazgo, con la conciencia clara de que las Instituciones no son solo producto de una idea, sino de una labor intensa y extensa, individual y conjunta, de personas desinteresadas y comprometidas, que como en nuestro caso, producen resultados que representan la idea y el espíritu original, pero también la voluntad inquebrantable de innovar con el paso de los tiempos y ante las diversas demandas de una sociedad que siempre requerirá de estas Instituciones.

La historia del Hospicio de Huérfanos de Cartago no termina ahí.

 En Diciembre del año 2012 se estableció la Fundación Inclusión y Participación, FUNIPAR, que inició labores en febrero de 2013. Se trata de una nueva manifestación de responsabilidad social del Hospicio y atiende una población de jóvenes adultos con retardo mental, capacitándolos para su incorporación al mercado laboral.

Deseo terminar estas palabras expresando mi agradecimiento personal a todas las personas que han hecho y hacen posibles los logros del Hospicio, que viven los ideales y los valores institucionales de compromiso, respeto, solidaridad, excelencia, innovación y transparencia, que nos han caracterizado y que seguirán siendo la luz que nos guía y marca el camino de esta orgullosa Institución cartaginesa.

Muchas gracias también a la Asamblea Legislativa por la realización de este acto y a las personas que nos han acompañado en esta hermosa mañana.

Que tengan un feliz día.

 

Dr. Francisco Jiménez Martén

Presidente

Hospicio de Huérfanos de Cartago.

 

Ver Galería...